Cómo contrarrestar los efectos producidos por fluctuaciones en el tipo de cambio

finanzasNo todos los negocios requieren administrar sus finanzas tomando en cuenta el efecto que tiene utilizar dos o más monedas para sus operaciones, pero para aquellos que si, administrar el diferencial cambiario es esencial para reducir o mantener costos y generar ganancias en vez de pérdidas, especialmente porque los precios de venta no pueden variar cada vez que el tipo de cambio fluctúe.

 

Los casos más comunes que requieren que un negocio administre el efecto producido por diferencial cambiario son, cuando se compra inventario en el extranjero para importarlo y venderlo (o producir un derivado y vender este) en territorio nacional, cuando las operaciones y costos se administran en moneda nacional pero se venden en otra moneda (normalmente en casos de exportación) y, cuando el costo de la materia prima u otros se encuentran estrictamente vinculados a los movimientos cambiarios de una divisa a pesar que estos se adquieran en moneda nacional.

 

Los primeros dos ejemplos requieren que el negocio maneje cuentas en al menos dos monedas, una siendo la moneda nacional y la otra probablemente una divisa, como el dólar estadounidense o el euro. A pesar que estas dos situaciones parecen tener una relación inversa, en realidad el foco de atención para administrar los efectos cambiarios no es totalmente opuesto entre ambas situaciones.

 

En el caso del negocio que importa suministros del extranjero, el problema radica en que el momento de pagar por los materiales, puesto que se puede cotizar a un precio que se traduce en un cierto monto de moneda nacional, y este puede cambiar para el momento cuando se tramita el cobro (a pesar de ser el mismo valor en la divisa). Mientras tanto, los negocios que exportan tienen que preocuparse por mantener un valor apropiado entre la divisa y la moneda nacional para cubrir costos.

 

Para el primer caso, existen tres opciones viables.

 

La primera opción consiste en negociar un contrato “forward” o de futuros (también se pueden optar por opciones si se sabe cómo hacerlo). Normalmente estos se utilizan como una medida preventiva en donde quien compra espera que el valor del activo vaya a aumentar, mientras que quien vende espera que vaya a disminuir; de esta manera al fijar un precio de antemano, ambos cubren sus ingresos/egresos en caso de movimientos drásticos. A pesar que el enfoque en este caso es cubrir los efectos por cambios cambiarios, negociar un contrato de futuros, sea OTC (“over the counter”) o no, permite que la compañía sepa de antemano cuánto deberá desembolsar por una cantidad específica de activos, lo cual permite que se adquiera una cierta cantidad de fondos en divisa para amortiguar cambios que no favorezcan a la empresa.

 

La segunda opción consiste en mantener un cierto monto en la divisa(s) a utilizar, buscando comprar y vender la divisa en momentos que favorezcan el cambio para maximizar su valor, permitiendo obtener beneficios de los movimientos cambiarios y amortiguando los costos de comprar en una moneda diferente de la cual se perciben ingresos. Esta opción tiene un alto riesgo si no se administran los fondos de forma adecuada o, si se mantiene mucha moneda en divisa con el único propósito siendo tener un respaldo, se pierde dinero ya que este deja de producir ingresos para la compañía.

 

La tercera opción es cambiar el proveedor por uno nacional. Normalmente esta no es una opción atractiva ya que los costos se incrementan, pero si la diferencia en costos es relativamente poca y el tipo de cambio se encuentra inestable, puede ser una alternativa viable.

 

En el caso de los negocios cuyos ingresos se perciben en una divisa existen dos posibles soluciones. La primera es negociar un contrato a futuro (OTC o no), y la otra es transferir todos los costos posibles a la divisa en la cual la empresa percibe la mayoría de sus ingresos (pagar salarios en dicha divisa, negociar alquileres y compras en esa moneda, etc…).

 

Una alternativa que puede ser utilizada como complemento en los dos casos anteriores es la compra de coberturas cambiarias, sin embargo, la

 

Mientras tanto, cuando los cambios en las tasas de interés afectan los precios de un proveedor nacional, lo que se puede hacer es negociar un futuro manteniendo un precio aceptable. Se debe tomar en cuenta las tendencias del tipo de cambio, así como los factores del entorno que se espera que vayan a afectarlo. A su vez, al establecer el valor a pagar se debe tener en cuenta que si el valor de la divisa cambiase a favor del proveedor en condiciones normales del mercado, no reduciría el precio de venta, mientras que si cambia de forma desfavorable, aumentaría el precio de venta.

 

Si las negociaciones dejan de ser favorables o la diferencia en costos se vuelve muy amplia y, la relación de negocios no justifica el pago de costos más elevados, la alternativa radica en optar por conseguir un nuevo proveedor en el extranjero.

 

Esto cubre los tres casos más comunes en los cuales un negocio requiere contrarrestar las fluctuaciones del tipo de cambio, pero normalmente estos van de la mano con otra variable, los prestamos en divisas.

 

Adquirir deuda en una divisa es prudente si el negocio genera ingresos en esa moneda, de lo contrario, aun si las tasas de interés son más atractivas por momentos, esto puede volverse en una complicación que genere pérdidas a futuro como consecuencia del tipo de cambio. Aun en el caso que el negocio genere suficientes ingresos en esa moneda y las tasas de interés sean atractivas en el momento, hay que analizar el plazo de tiempo por el cual se espera mantener dicha deuda. Sabiendo cuál es el plazo de tiempo se debe analizar la situación actual de la moneda, las políticas monetarias y el entorno que lo afectan, esto con el fin de determinar si se espera un cierto nivel de estabilidad durante el plazo de tiempo del préstamo. Si es así, el endeudamiento en una moneda extranjera puede ser una alternativa muy atractiva para reducir costos.

 

Esto no quiere decir que adquirir deuda en una divisa no sea una opción viable si no se obtienen ingresos en dicha moneda, pero el riesgo se vuelve mucho mayor.

 

Sea cual sea el motivo por el cual se busca mantener un control sobre los efectos producidos en su empresa por fluctuaciones en el tipo de cambio, es recomendable tener un conocimiento actualizado de los factores del entorno y políticas monetarias que tengan un efecto directo sobre las monedas siendo utilizadas, así como saber cuales son los planes del ente a cargo para la economía nacional (cuales dos de los tres aspectos de la trinidad imposible buscan controlar). También es vital llevar un control estricto sobre los movimientos contables y de inventario, sea a través de un sistema administrativo contable que agilice y simplifique la tarea, como SAP Business One, o de otra manera.

 

A través del artículo se presentaron tres ejemplos base que deben servirle como una guía básica sobre este tema, pero existen varias otras situaciones (algunas mucho más complejas) por las cuales una empresa puede requerir controlar los cambios con divisas. En dichos casos es recomendable contratar a un equipo especializado para que le ayude a estudiar las variables y plantear una estrategia a utilizar.